jueves, 28 de febrero de 2013

¿Por qué luchemos por vencer?

Históricamente las autoridades, instituciones y demás colectivos deportivos se han empeñado en repetir siempre un mismo lema "lo importante es participar". Un lema cuanto menos anticuado, y que no se ajusta a las pretensiones reales de un deportista ambicioso. Sabemos que la el camino de la victoria es arduo, largo y costoso, pero cuando tus labios prueban el néctar de esa victoria ya estas enganchado. La victoria es la más dura de las drogas que existen, una droga poco corriente -sus efectos no son perdurables- ya que en tu próximo compromiso no aparecerá con facilidad, sino que deberás conseguirla con tu sudor.


Final del mundial 2010; Fuente: blogs.público.es 
Un deportista nunca debe sentirse afortunado por haber participado y haber perdido, un verdadero deportista llora en las derrotas y celebra las victorias. El verdadero deporte se basa en la competitividad, en ser mejor que alguien, en luchar por ganar, pero nunca en asumir la derrota sin darle más importancia.

Analizar cada derrota, aprender de ellas, plantearse el ¿por qué? de todas y cada una y sobre todo identificar tus errores para no volver a repetirlos. Esta puede ser la fórmula del éxito -unido a un duro entrenamiento- que puede ayudar a un deportista a pasar de ser mediocre, a ser un grande. Siempre puedes mejorar, no te conformes con lo que Dios te ha dado y supérate hasta llegar donde tu fuerza y habilidad te lo permita.

He visto casos de equipos de fútbol que acaban perdiendo un partido y, sus 11 futbolistas, se van al vestuario con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Vosotros sentís los colores? ¿Lucháis por la misma causa? O sencillamente ¿Es que no tenéis amor propio? Lo que está claro es que algo va mal si esto sucede y la temporada se les va a hacer larga, ya que al no valorar la derrota de forma negativa, no buscan la victoria con el mismo ahínco.

Se podría decir que soy de los que llora cuando pierde, pero es por que soy un ganador. No concibo la derrota como algo natural, sino como un castigo por mis deficiencias técnicas o físicas. Esto me ayuda a mejorar, y creo que quizá este sea el planteamiento más adecuado para conseguir futuros ganadores.

No todos pueden ganar y siempre hay alguien mejor que tu, por ello pese al dolor de las derrotas, hay que asumirlas con deportividad. No es bueno culpar a los rivales o árbitros de tus derrotas, lo único que te queda es hacer examen de conciencia y mejorar en lo posible. Este es el espíritu ganador, asume tus responsabilidades, sé un buen deportista y trata siempre de mejorar.

Hasta aquí mi justificación del nombre de mi blog, ya que estoy cansado de la hipocresía en torno a la importancia de la participación deportiva. En realidad, a nadie le gusta perder ¡Y a mí menos todavía!

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